Control de peso en la menopausia

Muchas mujeres que entran en la edad madura sufren uno de los principales y mas temidos problemas a los que pueden enfrentarse al final de su etapa reproductiva: la subida de peso. Esto conlleva asimismo a la práctica de dietas milagrosas que la persona toma por su cuenta, a lo que se suma un riesgo para la salud y la posibilidad de cometer errores que pueden agravar el problema.

A lo largo de la vida de una mujer, los cambios fisiológicos mas importantes se dan con la llegada de la menstruación al inicio de la edad sexual, que suele ser entre los doce y los catorce años, y la pérdida de esta, lo que conlleva desarreglos hormonales y físicos que alteran tanto el organismo como el estado mental de la persona. La producción de estrógenos en la menstruación supone no solo el funcionamiento del aparato reproductor, sino que además fortalece los huesos y las arterias. Pero al concluir esta etapa, la mujer puede padecer síntomas que, si bien no entrañan gran peligro en si mismos, hay que cuidar y tratar de mitigar, como son la sudoración excesiva, fatiga, oleadas de calor, insomnio, dolores de cabeza, cambios de humor e irritabilidad, sequedad vaginal, hipertensión, incontinencia urinaria, elevado nivel de colesterol y triglicéridos…

Si bien, como ya se ha señalado antes, a nivel psicológico uno de los que mas afectan es el aumento de peso, puesto que influye muy negativamente en la percepción que la mujer tiene de si misma. Al haber un desajuste hormonal, también se descontrola la regulación y distribución de la grasa corporal, y el cuerpo asimila mas lentamente los lípidos y lipoproteínas, por lo que se queman menos y se acumulan en mayor medida. Por tanto, una de las alternativas para evitar este aumento de peso seria realizar una terapia de reemplazo hormonal, es decir, suministrar las hormonas de estrógenos que el cuerpo ya no produce para que se restablezca el equilibrio orgánico. Sin embargo, no todas las mujeres pueden recibir este tratamiento, ya que las que tienen tendencia a desarrollar cáncer de mama o de endometrio aumentan sus posibilidades de padecerlo.

Los médicos aconsejan a todas las mujeres en edad madura que, para evitar un sobrepeso excesivo en esta etapa, lo mejor es realizar un ejercicio moderado a diario, como caminar a paso ligero, subir escaleras y hacer deportes en equipo. Otro punto importante seria llevar una alimentación equilibrada, prefiriendo alimentos que puedan digerirse bien y que no supongan un sobreesfuerzo para el aparato digestivo. A este efecto, deben elegirse productos que, por ejemplo, contengan carbohidratos de absorción lenta, es decir, aquellos que se caracterizan por no ser dulces, ya que contienen gran cantidad de fibras y vitaminas. También deben de tenerse en cuenta las grasas, que no pueden dejar de consumirse, ya que además de ser una gran fuente de energía, son esenciales para la correcta absorción de las vitaminas A, D, E y K, así como para la producción de hormonas. Eso si, su consumo debe moderarse o reducirse a aquellas de origen vegetal (oliva, girasol o soja), frutos secos ricos en ácidos grasos esenciales, aceitunas y germinados. Las proteínas también son de suma importancia porque contribuyen a la reconstrucción del musculo y mejoran el rendimiento físico, pero deben ingerirse principalmente de fuentes saludables como el pescado y evitar alimentos con alto nivel en colesterol, como los huevos o la carne roja. Por ultimo, destacar la ingesta de productos lácteos (bajos en grasas, preferiblemente) porque suponen una gran aportación de calcio, mineral esencial en la lucha contra la osteoporosis, muy extendida en la etapa madura.

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