Mascarilla Facial Natural

En el mercado existen gran cantidad de productos para mejorar la piel , los cuales pueden ser efectivos en muchos casos, pero en otros pueden provocarnos alergias al no estar muy seguros de su composición. Por eso, a veces es mejor utilizar nuestras propias mascarillas caseras, que son bastante eficaces y tienen la ventaja de que sabemos perfectamente sus ingredientes y beneficios sobre nuestra propia piel. Entre estas, las mejores son las mascarillas hechas a base de vegetales, tanto frutas como verduras, porque además de ser beneficioso para la piel, los ingredientes los tenemos a mano y también son económicas.

Lo primero que se ha de hacer antes de preparar la mascarilla, es identificar nuestro tipo de piel y las necesidades de la misma. La piel puede ser grasa, seca, mixta o sensible, y dependiendo de ello habremos de utilizar productos más o menos hidratantes o astrigentes. La mascarilla, eso si, siempre debe aplicarse con movimientos circulares, siguiendo los músculos de la cara, y en sentido ascendente. Para obtener un resultado óptimo, es mejor que cuando la apliquemos estemos relajados y acostados, para que los beneficios actúen sobre la piel de un modo más efectivo. Para conseguir este efecto podemos relajarnos con música suave o con un baño caliente.

Para aplicarnos la mascarilla, debemos tener el rostro limpio y seco, y dejarla actuar una media de 15 minutos. Una vez pasado este tiempo, la retiraremos con agua tibia preferentemente, aunque también es posible con agua fría, pero nunca caliente, pues esto es perjudicial para los vasos capilares del rostro.

Puede ocurrir que cuando hagamos una mascarilla con cierto tipo de sustancias nos quede demasiado líquida; en ese caso utilizaremos harina de trigo o de avena para darle consistencia y así poder aplicarla más fácilmente en el rostro. Asimismo, si queremos que cualquier vegetal nos funcione como exfoliante, no tenemos más que añadir un poco de azúcar a la composición para que nos haga este efecto regenerador.

Como ejemplos, podemos utilizar para todo tipo de piel en general la banana, con grandes beneficios hidratantes y calmantes; por su parte, la papaya es ideal para las pieles grasas por sus propiedades astringentes. Para las pieles con desorden hormonal, que pueden presentar granos o imperfecciones, la manzana licuada o triturada presenta grandes beneficios. El melón es una fruta muy untuosa y fresca, por lo que viene muy bien a las pieles secas que sufren sobre todo en invierno y con los aires acondicionados en verano. Con el pepino podemos mitigar la grasa que aparece en la famosa zona T del rostro (frente, nariz y barbilla), aplicándolo directamente en rodajas o triturándolo para que se pueda extender más fácilmente. El tomate es muy bueno para aquellas personas que tienen tendencia a la aparición de puntos negros en el rostro, puesto que exfolia y limpia los poros (lo mejor es pasarlo varias veces por la cara para que sus jugos penetren). Asimismo, para los días fríos y cortantes del invierno, nada mejor que aplicar un poco de miel sobre aquellas zonas enrojecidas y castigadas para recuperar la suavidad y comodidad de una piel sana (mejor si añadimos leche de almendras, para que la aplicación resulte más cómoda y confortable).

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