LA Talasoterapia, el mar que cura.

La talasoterapia es un método terapéutico que utiliza el entorno marino (agua del mar, barro, algas y otras sustancias, así como el clima) para realizar métodos curativos y paliativos. Es una terapia totalmente natural y con las mayores garantías; por ejemplo, el agua del mar se recoge lejos de la orilla y se depura para que al utilizarla esté completamente esterilizada, lo que asegura la ausencia de cualquier virus o bacteria que pueda encontrarse en el elemento.

La utilización del mar y su entorno como método terapéutico viene de muchos siglos, desde la época griega, al igual que las aguas termales. Nuestros antepasados ya sabían que el agua del mar contiene más de ochenta elementos beneficiosos para el funcionamiento del organismo humano, con características como su carácter antitumoral, antibacteriano y antiviral, lo que le hace perfecto para luchar contra las infecciones. Por todos es sabido que la composición del agua del mar es similar a la del plasma sanguíneo humano, luego esto es muy beneficioso porque a través de la absorción osmótica el cuerpo puede recuperar el equilibrio perdido.

La osmótica es un proceso natural que atraviesan las células vivas, y consiste en el flujo de agua por difusión desde las zonas donde se halla pura con una baja concentración de sales hasta otras donde la concentración es alta, a través de una membrana de semipermeabilización. El agua de mar lo que hace es que el resultado final sea el equilibrio entre ambos medios. Para que la osmótica se produzca en condiciones óptimas, el agua ha de estar a una temperatura de 35 a 37 grados centígrados, que es la de un cuerpo humano en estado normal. Así, se facilita la absorción a través de la piel de minerales tan importantes para nosotros como el yodo y el sodio.

Asimismo, el movimiento del mar también confiere beneficios al organismo, ya que el oleaje actúa como un hidromasaje en la superficie corporal. Las algas marinas aplicadas en la piel también aportan a nuestro cuerpo numerosos beneficios, como vitaminas A, B, C, E, F y K, hierro, calcio y proteínas, así como un efecto antibiótico y antioxidante, retrasando el envejecimiento cutáneo. Por último, la brisa marina también tiene efectos positivos, ya que al estar saturada de microgotas de agua del mar es rica en yodo y ozono, teniendo propiedades antivirales, relajantes y de refuerzo del sistema autoinmune.

Entre las múltiples aplicaciones que podemos encontrar en la talasoterapia, está por ejemplo la analgésica, ya que disminuye el dolor a nivel general y concreto; también está indicada en procesos crónicos del aparato locomotor (reumatismo, osteoporosis, lesiones en la columna vertebral); patologías periféricas del sistema circulatorio; post- operatorios o traumatismos; afecciones respiratorias como el asma y faringitis; patologías dermatológicas como la dermatitis seborreica y la psoriasis; problemas ginecológicos como la menopausia y la pubertad. Pero los beneficios de la talasoterapia no sólo se dan a nivel físico, sino que en el plano psicológico interviene de forma positiva en procesos como el insomnio, la fatiga, el estrés o la depresión. De igual forma, también podemos encontrar aplicaciones en el campo de la estética, ya que son probados sus mejoras en los tejidos cutáneos, combatiendo la flacidez, la celulitis y el envejecimiento.

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