Agua y salud

El agua es indiscutiblemente el líquido que nos da la vida y sin el cual sería imposible la existencia humana, ya que, además de que su ingesta es necesaria, un gran porcentaje de nuestro cuerpo está formado por este elemento. Además de ser considerado el líquido de la vida también es un símbolo de purificación para muchas civilizaciones a lo largo de la historia, por lo que su importancia y trascendencia es aún mayor.

Podemos resistir sin ingerir ningún sólido durante semanas, pero sin agua es imposible que resistamos más que unos pocos días, ya que ésta es necesaria para los procesos biológicos que ocurren en nuestro cuerpo, así como para la formación de las células. Por ello, es necesario que bebamos al menos dos y litros y medio de agua al día en edad adulta, porque a través de eso podemos eliminar toxinas, e incluso prevenir algunos problemas derivados de la acumulación de elementos perniciosos para nuestra salud. Esta cantidad de agua obviamente no ha de ingerirse de forma total en un determinado momento, sino a lo largo de todo el día, para que el cuerpo se rehidrate de forma continua.

Es importante beber agua sobre todo en la época estival, ya que perdemos mucha más cantidad al evaporarse a través del sudor. Asimismo , cuando realizamos alguna actividad deportiva, también debemos incrementar en un litro la cantidad de agua, especialmente si las temperaturas son altas y la humedad ambiental también.

Igualmente, hay diferentes tipos de agua, dependiendo de en qué zona nos encontremos o nuestros gustos a la hora de tomarla. Lo ideal es tomar agua de mineralización débil o muy débil, ya que aporta la medida justa de minerales necesarios para la sintetización de nutrientes. Por tanto, la calidad del agua que bebemos es fundamental para la salud, por lo que hay que extremar las precauciones sobre todo en el caso de niños y ancianos, cuyos sistemas digestivos son más sensibles a los cambios y pueden derivar en problemas como el estreñimiento o la diarrea.

Además de todo esto, el agua también es beneficiosa para nuestro aspecto externo, puesto que si ingerimos la cantidad necesaria, la piel presenta un aspecto más fresco, joven, hidratado y luminoso (de ahí que sea uno de los trucos que utilizan las modelos cuando se les pregunta por sus rituales de belleza). También ayuda a eliminar lo que nuestro cuerpo no necesita, es decir, la acumulación de grasas, y, combinado con el deporte, ayuda a que nuestra silueta presente una forma más armoniosa. Por tanto, una buena costumbre es beber agua en ayunas, al despertarnos, para filtrar todo lo que hemos deshecho mientras dormimos, y de igual forma una buena hora para beber es la de acostarse, porque así nuestros riñones trabajan mientras dormimos.

Por último, recordar que hay que tomar agua aun sin tener sed, puesto que cuando llegamos a este punto es que ya estamos en proceso de deshidratación, y por lo tanto, nuestro cuerpo está en fase de alarma. Es mejor ir bebiendo poco a poco para que nuestros niveles no desciendan y tengamos un nivel de hidratación óptimo.

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