Masaje con piedras frías y calientes

Las últimas técnicas en salud y belleza intentan sacar partido de los elementos más comunes en la naturaleza, o que normalmente no habían sido utilizados para estos menesteres, como pueden ser el vino, el chocolate o las piedras. La utilización de estas últimas sobre la piel, alternado temperaturas frías y calientes, ayudan a combatir el dolor, sobre todo lumbar, relajarse y recuperar el sueño, revitalizar, iluminar, reestructurar y oxigenar la piel.

La utilización de las piedras se viene haciendo desde tiempos milenarios en las culturas orientales, por eso estos elementos se suelen traer de aquellos lugares, tales como China, Japón o Hawai, porque tienen un poder magnético especial, que revitalizan, llenan de energía y oxigenan la piel. Desde siempre, se han utilizado con fines terapéuticos, como disminuir dolores y relajarse (por ejemplo, colocando piedras calientes sobre el vientre para mitigar los dolores menstruales). Básicamente, se trata de la combinación de piedras calientes que provienen de lava basáltica y piedras frías de mármol, que se colocan en zonas determinadas del cuerpo y sirven para masajear también, dependiendo de la dolencia.

Las piedras basálticas provienen de los volcanes, son oscuras y densas, y poseen hierro en una cantidad bastante notable, lo que hace que retengan calor por más tiempo. Esto hace que se dilaten los vasos sanguíneos y linfáticos, y que estos elementos fluyan mejor. En el caso de las piedras frías, que como ya se ha mencionado suelen ser de mármol, tienen el cometido de mejorar el aspecto de la piel, dándole firmeza y revitalizándola, con lo que se consigue al mismo tiempo que la dermis se relaje.

En el masaje con estas piedras, se utilizan técnicas de masaje manual tradicional, con las piedras calientes para dilatar los vasos sanguíneos y linfáticos, estimulando la circulación, y colocando las piedras frías a continuación para conseguir la relajación. Las piedras volcánicas se elevan a una temperatura adecuada calentándolas en un horno, y las de mármol se introducen en un congelador o nevera para mantenerlas frías. Con esta alternancia se consigue elasticidad, firmeza y luminosidad en la piel. La terapia consiste en colocar las piedras sobre el paciente, específicamente sobre puntos energéticos del mismo, que son los siguientes: columna vertebral, abdomen, frente, manos y dedos de los pies, y a continuación se aplican aceites esenciales y se procede al masaje.

Este tipo de masaje también se conoce como stone massage, y sobre todo tienen la ventaja de que no produce ningún tipo de dolor como puede suceder con cualquier otro tipo de masaje tradicional. Aparte de los anteriormente mencionados, los principales beneficios que pueden alcanzarse con el masaje de piedras es la estimulación del organismo a la hora de perder peso, mejorar las funciones orgánicas internas, como el tránsito intestinal, recuperar las energías en períodos de desgaste y estrés, relajación mental y equilibrio del sistema nervioso. Sobre todo, los pacientes que han probado esta técnica aseguran que proporciona una increíble sensación de bienestar, y que los beneficios se pueden apreciar inmediatamente después de haber tenido la sesión.

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